Vida futbolera: Problemas en un día de juego

Si empieza así, es mejor que ni entres a la cancha.

Todo el mundo tiene días malos, pero lo peor que puede sucederle a una futbolera es que pase antes de un partido. Pero, claro, son inevitables.

Cuando ya vas tarde

Es el problema que a veces nos pasa, a menos que seas tardona y ahí ya es otro dilema, pero las que normalmente somos puntuales, levantarse tarde puede ser una pesadilla. Tu idea era levantarte a la hora para poder alistarse, pero tu infalible alarma te falló, dormiste de largo y cuando te levantas faltan 10 minutos para el partido. Ahí toca correr, coger la mochila y salir volando hacia la cancha, además te cambias en el taxi.

Fuente: receroviral.com.

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Llegar al lugar y que te hayas olvidado algo en casa

Ahí solo piensas ¡Dios! ¿Por qué?  Tienes dos opciones, o consigues a alguien que te preste lo que se te ha olvidado o te toca regresar hasta tu casa. Claro que hay unas cosas más fáciles que conseguir que otras. Por que si se te olvidan los chimpunes, ahí tendrás que ir pidiendo tu taxi y rogar para llegar al partido a tiempo.

Lesiones fuera de la cancha

Esta es la peor parte de las lesiones, sentirte la persona más tonta por tener un accidente en plena calle, ¡cuando ni siquiera estabas jugando! Simplemente no era tu día, mes, año. Sólo piensas, ya para qué, mejor me retiro del fútbol.

Cuando tienes que ir hasta el otro lado de tu ciudad

A veces pasa, que los partidos no son cerca y tienes que prácticamente hacer un viaje interprovincial para poder llegar. Es de lo peor, porque tienes que calcular bien todo, en especial el tráfico, porque gracias a él puede que ni llegues al pitazo final. Acá hay que añadir al plus que por los nervios a veces nos da ganas de ir al baño y falta como 2 horas para llegar.

Fuente: eslamoda.com. 

Fuente: eslamoda.com. 

Encontrarte a alguien que no quieres

Eso es incomodo, puede ser la que te cae mal ya que previo a un partido no es bueno caldear los ánimos. También está la jugadora del otro equipo, previo al encuentro, son cordiales, pero una vez se acaben los noventa minutos, se odiarán como nunca.

El clima

Una de las peores cosas es que tengas que empezar a calentar cuando está helando, ahí ni tus músculos, ni tu mente quieren trabajar. Además muchas veces el equipo no tiene buzos o mangas largas, entonces estás ahí parada en el campo de juego con short y polo mientras que todo el mundo está con chalinas, guantes y sombreros.

La indumentaria

Pasa que a principios de temporada, es normal que al equipo le entreguen los uniformes nuevos. ¿Cual es el problema ahí? Simple, jamás son de nuestra talla, a veces son demasiado grandes que tienes que doblar mil veces el elástico del short para que no parezcas basquetbolista. O en el peor de los casos, te queda chico y parece que va explotar cuando te lo pongas. Simplemente así no se puede jugar bien.

Ser futbolera a veces es duro, y puedes llegar a dudar de tu amor por el fútbol, pero luego metes un gol y se te pasa.