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El fútbol te da revancha

El fútbol te da revancha

Hace cuatro años

En Alemania, EUA y Japón se veían las caras por primera vez en una final. La selección japonesa fue sorpresa en aquel mundial. Al frente estaba una selección norteamericana que buscaba regresar a lo más alto, con un equipo totalmente nuevo. Fue un partido tan cerrado que los goles llegaron en el segundo tiempo. Alex Morgan, era una delantera de 21 años anotando el que parecía el tanto del triunfo al minuto 69'. La defensa fue presa de la desconcentración faltando diez minutos Aya Miyama anotó el empate. Japón no era el equipo cenicienta del mundial, era un equipo trabajador pero que no dejaba de mirar el arco rival. Cuando en el suplementario Abby Wambach anota de cabeza el que parecía el gol definitivo, otra vez faltando unos minutos para el final, Homare Sawa se encarga de volver a empatar el partido. El partido lo pierde ahí Estados Unidos, habían sucumbido al pánico de las favoritas. Con tres penales errados por la norteamericanas, Japón se proclamaba campeón.

Japón levantó la Copa del Mundo en el 2011, la rival Estados Unidos.

Japón levantó la Copa del Mundo en el 2011, la rival Estados Unidos.

Estados Unidos se enfrentaba entonces no sólo contra once japonesas, sino al terror de fracasar de nuevo. Todo deportista de alta competencia ha convertido la victoria en el deporte que practica en la máxima expresión de alegría. Para una selección de fútbol femenino que ha alcanzado niveles extraordinarios de apoyo mediático, implicaba una apuesta doble. Era su última oportunidad para demostrar que eran las mejores del mundo, no sólo por su presupuestos o contratos, sino porque podían ganarle al resto del planeta. Tres años, 11 meses y 4 días después de aquella final encuentran al frente al rival que les quitó la victoria. ¿Sucumbirían al pánico que las llevo a una final para el olvido?

¨Lo único que quiero es que mi equipo marque un gol más que el rival. Eso es lo único que me importa. Ni récords individuales ni nada. Quiero la Copa del Mundo. Puedes tener todos los títulos de todos los campeonatos que quieras pero ninguna importa tanto como la Copa Mundial¨ Declaró Abby Wambach un día antes de la final del mundial. Vancouver, la ciudad donde se jugaría la final, se llenaba de japoneses y americanos. Las jugadoras de las barras y las estrellas se sentían como en casa con tanto público a su favor en los estadios y en las calles, 53341 de espectadores en el estadio. un aumento del 121% con respecto a la Copa Mundial del 2011 y 30.9 millones de espectadores televisivos.  

Ni Morgan ni Wambach: Carli Lloyd

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Con el inicio del partido las norteamericanas salieron a presionar al rival como nunca lo habían hecho hasta ese momento en el mundial. La lección estaba aprendida, salieron a golear a la japonesas desde el vestuario.  Apenas dos minutos tardó Lloyd para que todo el estadio se pusiera de pie con el primer gol de la final. Sería la actuación de una vida. Nadie duda que esta delantera, más bien opacada por las megaestrellas de la selección, se convertirá en una celebridad en Estados Unidos por esfuerzo propio. Después del segundo de los tres goles que anotaría la diez de Estados Unidos, las japonesas levantan su juego. Pero esta vez no será suficiente su prolijidad y entrega. Esta vez Estados Unidos demuestra una jerarquía que no perdona un sólo error. A los 13 minutos apareció Hollyday para anotar el 3-0, luego de un mal despeje de la defensa japonesa.

A los 16 llegaría Carli Lloyd haría su hattrick. Un gol con el que sin duda la arquera oriental, Ayumi Kaihori, soñará por el resto de su vida. Desde el medio campo evadió a una japonesa, imponiendo la fuerza, y le pegó un zapatazo que dejó en el camino a la arquera. La guardameta oriental, en su desesperación, llegó a tocar ese balón con la punta de los dedos, pero ni aún así evitó el gol. Sin duda Carli Lloyd ha sido la figura de este equipo, con 6 goles anotados en el mundial y 3 en la final. La segunda capitana de las norteamericanas ya era la figura del encuentro y la jugadora que hacía la diferencia, sacándose de encima el penal que falló en la final con Japón de 2011.

Acabar con la rival antes de los 20 minutos

Tres goles en contra es un muro que parece imposible de tumbar. Pero en vez de dejar de presionar las norteamericanas buscaban un cuarto gol. Cuando llegó,  las de nadeshiko recién pudieron tener un respiro y tentar el arco rival. Fue un planteamiento soñado acabar con el rival antes de los 20 minutos. Ni la misma entrenadora de EUA, Jill Ellis, lo creía: ¨Tras los goles en los primeros minutos empecé a pensar: ‘pellizcadme, despertadme de este sueño’. Nuestra intención era empezar fuertes y ejercer mucha presión sobre ellas desde el principio. El plan salió a la perfección. Lógicamente, jamás imaginé que marcharía así de bien”

La generación dorada

Al final del partido en el equipo de Estados Unidos, había caras de alegría, emoción, de no creer, de que por fin se cumplió el objetivo y sobre todo caras de que después de 4 años tuvieron su revancha. Abby Wambach por fin se puede retirar en paz con el único título que le faltaba. Una sensación única, porque no importa que tan buena sea la selección o si ha ganado premios individuales nada importará más el título de campeonas mundiales.

Hope Solo, Leroux, Rampone, O’ Hara, Boxx, Rodriguez, O'Reilly, Lloyd, Holliday, Morgan, Rapinoe, Heath y Wambach son jugadoras que por su selección lo han dado todo. Bronce en el mundial del 2003 y 2007, plata en 2011. Fue una progresión y no una casualidad. Muchas de ellas llegarán al próximo mundial ¿Podrán seguir haciendo historia?

Dos viejos conocidos se enfrentan en las semifinales de la Copa América

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