Cinco consejos para que te conviertas en LA madre futbolera para tu hija.

Puede que nunca lo imaginaste, pero si un día tu hija te dice que quiere jugar fútbol y quiere que tú la lleves a los entrenamientos, ten en cuenta esto: 1) si te lo pidió a ti, significa que te tiene mucha confianza en que estarás con ella o 2) está muy nerviosa y pide tu apoyo cuando vaya por primera vez a practicar. Lo importante es que NUNCA le niegues practicar el deporte que le gusta.

Puede que tengas a una futura Alex Morgan —una de las mejores futbolistas del mundo—, ella también le dijo a su madre que se convertiría en futbolista profesional y querrás estar con junto a tu hija para celebrar su victoria y ayudarla a superar la derrota.

1. Apoya su decisión, y no pienses que el fútbol no es para chicas

Lo volvemos a repetir, porque es muy importante que tengas claro, NUNCA le niegues jugar fútbol. Si tu hija ya se decidió, no hay necesidad de sugerirle otro hobby como vóley o ballet. Ya sabemos que cuando le gusta algo siempre derrotara al "mi mamá me obligó a hacer clases de cualquier cosa".

Demuéstrale que te tiene como su principal apoyo. Si no recibe tu soporte en esto, ¿Cómo puedes esperar que confíe en tí en otras cosas?

2. Involúcrate en lo que le gusta a tu hija

No basta con conseguirle un lugar para que practique y llevarla ahí. Sería muy bueno el que veas los partidos con ella. Si no entiendes sobre algo, pregúntale. Ella te responderá con gusto, porque verá que si preguntas es porque te interesa algo que a ella le gusta.

¡Y apóyala cuando esté jugando! Si ve que estás ahí con ella mientras juega, sabrá que no está sola en la cancha. Porque además de su equipo y sus habilidades, sabrá que cuenta contigo.

3. Para ti siempre será una súper estrella… pero puede que no para otros

Para los ojos de una madre, sus hijos siempre serán los número uno. Pero ante los ojos de otros *cough*entrenador*cough* puede que haya alguien mejor que tu hija, en lo que a talento se refiere. Y esto es muy importante: No hagas un escándalo de ello.

Eso hará que tu hija se sienta abrumada por tu actitud, dando por resultado que se avergüence de lo que estás haciendo. Y quedarás marcada como ESA mamá, la que grita si su hija no es capitana, no es la número uno, no le dan la suficiente atención, etc. En fin, no queremos eso.

Y si vas a discutir... asegúrate de tener un buen argumento. No sólo porque es "injusto para tu hija".

Y si vas a discutir... asegúrate de tener un buen argumento. No sólo porque es "injusto para tu hija".

Lo que sí puedes hacer es, si ves que está fallando, darle el apoyo moral necesario. Anímala a mejorar, superarse a sí misma. Y, si puedes, entrena con ella. 

4. ¡No te distraigas!

Si vas a verla entrenar o a verla jugar en un partido, has ido para eso. Nada más. No te distraigas conversando, con el celular, un libro. Puede que haya anotado un gol, te lo dedica… y te descubre distraída. No querrás eso.

Ver que tú estás atenta a todo lo que hace en la cancha le dará más confianza.

5. Un pequeño sacrificio por un GRAN momento con tu hija

Estás cómoda en tu cama, disfrutando de tu sueño… pero viene tu hija a despertarte. Y te dice que tiene un gran juego ese día. Es domingo. Por tus hijos se hacen estos sacrificios. No digas que estás muy cansada para ir. Costará, pero levántate y acompáñala al partido.

¡Y captura el momento! Sea en fotos o vídeos. Y no te desanimes si te dice que eres “algo pesada” por eso. Aunque reniegue en ese momento, luego verá que fuiste y sigues siendo su mayor fan por tener un registro de sus inicios de futbolista.

Y descubrirá que su más grande apoyo eres tú, su madre.