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¿Qué tan diferente es el fútbol femenino al de que practican los hombres?

¿Qué tan diferente es el fútbol femenino al de que practican los hombres?

El fútbol es una de las pasiones que logra unir a todo tipo de personas. Pero cuando hablamos de géneros, somos muy distintos. Pero el fútbol es sin duda un deporte sin género, que es practicado tan por hombres y mujeres, y que ambos pueden dar un espectáculo de primera como aburrir hasta el más fiel simpatizante.

Pero lo queramos aceptar o no hay diferencias, no en técnica o táctica, pero si en ciertos comportamiento.

El santuario del equipo

Los vestuarios son donde el equipo se conecta, conversa y se conocen mejor. Ahí es donde se nota una de las diferencias más marcadas.

Los hombres

Los temas de conversación en su mayoría, son video juegos, equipos de fútbol y las chicxs que conocen, o fiestas. Luego viene lo bueno, hablar del partido que se les viene. Una vez salido del vestuario cada uno se va por su lado, o terminan de alistarse para el partido.

Las mujeres

Nosotras además de hablar de las mismas cosas de los hombres, hay que sumarle temas como los cólicos menstruales, las protecciones que usamos, viajes, familia, la mascota, la manicura o pedicura, la psicóloga, los problemas de amor, la vida, los sueños, los problemas de pareja, las locuras de entrenador, el equipo rival, la que te cae mal, el tamaño de los uniformes, la próximas zapatillas, la comida, las dietas, de como te duelen las piernas después de entrenar, incluso del video viral del gatito tocando el banjo, etc. Somos así hablar es una de las cosas que nos hacen unirnos como equipo.

A tal punto que sabemos que alergias tenemos, los gustos en comida, en ropa, joyería, autos, viajes, etc, etc. Por ende como equipo somos súper unidas. Incluso en nuestros grupos de chats, no para de sonar en todo el día.

Las opiniones de fuera

Todos los futbolistas vivimos llenos de críticas la forma en el que los tomamos, está la diferencia.

Los Hombres

Escuchan las críticas, asienten con la cabeza, hacen como que les interesa y de ahí se van. O puede que reaccionen mal y te ganes un problema con ellos, osea, pelea.

Las mujeres

Por otro lado escucharan las críticas, te preguntarán cómo pueden mejorar, te volverán a preguntar, trazarán un plan, luego te preguntaran si ese plan está bien y de ahí seguirá pensando en la crítica y cómo mejorarla. Por otro lado, si la agarras en un día sensible, puede causar dos cosas, la primera, que se enoje y te mande bien lejos. La segunda, que le duela tu crítica y se ofenda.  Sea de las dos formas, luego te preguntará cómo corregirla.

Las faltas en un partido

Recibir o pegar una patada o que te hagan una mala entrada es cosa de fútbol, todos lo sabemos. Pero hay que admitirlo, ahí también hay una gran diferencia entre hombres y mujeres.

Los hombres así sea una falta aunque sea leve, es como si le hubieran roto la pierna. Van al suelo, dan mil vueltas, gritan y hasta lloran. Y no digan que no es cierto, porque se ve a diario en todos los partidos que se ven por televisión.

En cambio en las chicas la única forma de que nos vean gritando y llorando luego de una falta, es que si se nos ha roto algo. Nuestro juego no es tan fingido. ¿Inventar penales? Jamás. ¿Sangre en la cabeza? Alcohol y algodón es la solución. Una de las frases más recurrentes que tenemos nosotras es: Si no hay sangre, no es falta. ¡Ja! Tenemos mucha más resistencia al dolor.

Los problemas de equipo

Los hombres

Ellos no se hacen, valga la redundancia, problemas. Todo lo solucionan rápido, sea con un para de cervezas o un juego de FIFA. Y así pueden vivir en paz y armonía dentro del vestuario. Claro que como todo grupo de personas se forman los famosos “grupitos” pero en general se lleva bien.

Las mujeres

Ahí es otro tema, un problema, entre dos jugadoras puede formar bandos. Y eso mata la química de equipo. Y no se va a solucionar hasta que una de las involucradas de su brazo a torcer. Que suele pasar entres los 100 y 500 años después del inicio del problema. Ahí todo el equipo se ve involucrado, todas hablan, todas dan su punto de vista y sobre todo todas incitan a la que tienen a su favor a que ella tiene la razón. Y es ahí cuando el equipo está en dos, si hay suerte saben separar lo personal de lo profesional, pero a veces no hay suerte.

El reclamo al árbitro

Los hombres

Cuando uno del equipo recibe la tarjeta amarilla, lo más común es el resto vaya y le reclame al árbitro hasta el punto que otro se gana la amarilla y así sucesivamente.

Las mujeres

Las únicas veces que reaccionamos por impulsos es cuando hay algo de verdad injusto. Si la árbitra, no es imparcial, o cobra cosas que no deben ser o favorece al otro equipo. Ahí nos verán, algo más que alteradas. Los gritos, acciones e incluso faltas nos provocarán la expulsión. Pero como dije anteriormente, es solo cuando hay algo injusto. En lo normal, aceptamos la tarjeta, y claro le soltamos algún comentario la que dirige las acciones con algo de ironía.

El fútbol es para ambos, claro que nuestras reacciones no son iguales. Al igual que nuestros comportamientos. ¿Hay más diferencias? comentalas.

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