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Jugar en el extranjero no es imposible.

Jugar en el extranjero no es imposible.

Para una deportista representar a tu país en el exterior es una meta en la vida. Sin embargo, el camino no es sencillo. Algunas futbolistas migran sin beca al país esperando probarse en el equipo de fútbol. Otras son evaluadas por buscadores de talento y consigue empalmar educación con un club de fútbol. A veces una meta parece inalcanzable hasta que empiezas a convertir tu sueño en una meta. Estos son los pasos que debes tomar para conseguir tu sueño.

1. Entrena duro

Algo fundamental y básico. Si quieres resaltar, debes ser la que domine el campo. Sea delantera, medio, o defensa. Entrénate en todas las disciplinas para que vean que eres una jugadora bastante versátil. Que no importa en qué posición juegues. Así demostrarás que no importa lo que busquen, tú serás capaz de llenar ese puesto en el equipo.

2. Aprende idiomas.

Te podrás adaptar mucho mejor a un club. Puede que seas la próxima Alex Morgan, pero si no entiendes todas las indicaciones de tu entrenador norteamericano, fracasarás. Además si conoces el idioma, es más fácil que te acostumbres a estar lejos de tu familia por largos periodos de tiempo. Obviamente siempre está la posibilidad de emigrar a un país de tu mismo idioma, pero en este momento de tu carrera lo que quieres es tener más oportunidades abiertas.

3. Sacrificar tu tiempo libre, para estar en una liga competitiva.

Ahora, es posible que no cuentes con una liga profesional en tu país. Pero en los próximos años será casi reglamentario para todas las federaciones contar con una liga profesional de fútbol femenino. Ahora para llegar a una liga, no es nada sencillo. Debes dedicar buena parte de tu tiempo libre en encontrar un club que se amolde a tus ambiciones. Jugar con tus amigas del colegio es importante, pero si el técnico de tu equipo pide que no te arriesgues a una lesión, es un sacrificio que debes hacer por tu futuro.

Es bueno jugar todo el tiempo, pero es mejor que esa práctica sea un lugar que cumpla con un buen rigor deportivo. Por eso los fines de semana, para una futbolera que ambiciona con jugar afuera, deben ser dedicados casi por completo al fútbol.

4. Conviértete en una buena inversión

Suena algo muy comercial, pero en muchos casos es una realidad para cualquier futbolista. Si eres muy desordenada o disipada, hacer el esfuerzo de invertir en unos pasajes para una prueba será muy difícil. Debes demostrarle primero a tus familiares o amigos más cercanos que tienes una mentalidad ganadora. Esta es quizás la parte más crítica para alguien que desea ser profesional en un deporte: si tienes talento y trabajas continuamente en mejorar, buena parte del trayecto está hecho.

Recuerda que un gasto fuerte, entrenar, conseguir el equipo e incluso viajar para un partido. No hagas que todo esfuerzo se vaya al garete por una fiesta. Recuerda las oportunidades están ahí para quién esté dispuestas a tomarla. Tu podrías ser la próxima Kerly Real, una ecuatoriana que viajó a España por tres semanas para una prueba para entrar al Atlético Madrid. Un viaje que se costeó ella para conseguir una chance.

5. Trabajar como si nunca hubieras ganado nada

Muchos dirán que lo importante es competir, pero no para tí. Lo que importa es ganar, pero eso no significa que nos cause rabia y tristeza al perder. Míralo como una prueba que debes esforzarte más. Pero volviendo al punto, mientras más competencias ganes, más ojos atraerá tu equipo y por consiguiente, las miradas estarán en ti y tus compañeras, de las cuales debes estar dispuesta a resaltar de todas ellas. A más palmarés, mayores las chances de llamar la atención del ojo público y extranjero.

6. Si sale una oportunidad ¡tómala!

NO DUDES. Quizás una oportunidad como esta no se vuelva a presentar. No dejes que el miedo te gane y lánzate. Podrás crecer con la experiencia como deportista y persona y al regresar, podrás aportar más al fútbol de tu país. Será una embajadora y todo lo vivido no te lo quitará nadie.

Lo que puedes hacer es buscar alguna universidad que tenga alguna beca por deportes. Esas que te permiten jugar por el equipo de la universidad, como lo hizo la peruana Astrid Ramírez, que tiene una beca en Salem. Juega y estudia en el extranjero al mismo tiempo.

Y como un consejo final, no temas al fracaso. No te rindas, practica y sigue jugando. Entonces será el momento de volver a entrar a la cancha e intentar otra vez.

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